sábado, 12 de septiembre de 2015

Educación Infantil




Por:
Estefanía Alzate Sepúlveda

  Es la etapa educativa que atiende a niñas y niños desde el nacimiento hasta los seis añoscon la finalidad de contribuir a su desarrollo físico, afectivo, social e intelectual. se atiende progresivamente al desarrollo afectivo, al movimiento y a los hábitos de control corporal, a las manifestaciones de la comunicación y del lenguaje, a las pautas elementales de convivencia y relación social, así como al descubrimiento de las características físicas y sociales del medio. Además propicia que niñas y niños logren una imagen positiva y equilibrada de sí mismos y adquieran autonomía persona

 Las áreas de conocimiento de la Educación Infantil son las siguientes:
  •  Conocimiento de sí mismo y autonomía persona
  •  Conocimiento del entorno
  •  Lenguajes: comunicación y representación

Estas áreas deben entenderse como ámbitos de actuación, como espacios de aprendizajes de todo orden: de actitudes, procedimientos y conceptos que contribuirán al desarrollo de niñas y niños y facilitarán su interpretación del mundo, otorgándole significado y promoviendo su participación activa en él.




La Educación Infantil considera al niño como un ser con características especiales, propias, en una etapa particular de desarrollo, y que han de conocerse. Así lo ponen en valor como un ser unitario biológica, psíquica y socialmente, diferente e irrepetible, que está en veloz y continuo desarrollo, que dentro de su desarrollo construye de manera activa y que es sexuado. Todo ello contrasta con las consideraciones tradicionales que se hacían del niño pequeño. Propósitos:
1) Ser persona y sujeto social. 
2) Saber respetar y valorar el orden constitucional y la vida democrática.
3) Saber respetar los derechos humanos y conservar el medio ambiente.
4) Saber razonar y actuar normalmente.
De esta manera el saber, saber razonar, saber ser, organizan la propuesta de los contenidos conceptuales, procedimentales y actitudinales para el desarrollo de las capacidades personales y sociales que la escuela debe promover para permitir a los jóvenes participar como miembros plenos de una sociedad que, junto con ellos, recupera y mejora la calidad de vida de todos sus miembros.

Disponible en:
-http://www.mecd.gob.es/educacion-mecd/areas-educacion/sistema-educativo/ensenanzas/educacion-infantil.html
-https://es.wikipedia.org/wiki/Educaci%C3%B3n_infantil



Basada en una obra enhttp://michingosparental.blogspot.com.co/








Comunicación para el Cambio Social

"No es una nueva manera de llamar un concepto antiguo, sino un nuevo nombre para una comprensión de la fuerza y la capacidad que tiene lo comunicativo; capacidad que ya se visibiliza plenamente en la sociedad”.
Pereira, Cadavid y Gumucio


Comunicación para el cambio social
Desde el año 2000, en un contexto de globalización e Internet como respuesta a la comunicación para el desarrollo, diversos actores en América Latina vienen apostando a la comunicación para el cambio social, como un nuevo paradigma que intenta construir un auténtico diálogo, estimular la participación, construir ciudadanía, democratizar la comunicación, devolver la palabra y convertir a los sujetos como actores centrales y agentes de su propio desarrollo humano y social.
La comunicación para el cambio social es participativa, surge de la sociedad, se basa en la propia cultura (respeto a las lenguas, y la historia), busca alianzas y establece redes, y además se define como “la apuesta cultural de cambio, se requiere legitimar y promover una actitud frente a la vida asumiendo: el desarrollo como meta personal y colectiva; una mirada común: gestando una identidad comunicativa que mire al futuro; un estilo de actuación basándose en el diálogo y la concertación” (Calandria: 2005).

La comunicación para el cambio social apuesta a la equidad de género y visibilización de las mujeres, etnias y niñez, y concibe la comunicación no desde el mediacentrismo comercial y partidario, sino que apuesta a otras formas de comunicación y construcción de imaginarios sociales y culturales por medio de la comunicación alternativa: asambleas de base, teatro, cabildos, uso de Internet, edu-entretenimiento, campañas y medios de comunicación con un modelo de sociedad civil, y basismo.
Surge como resultado de diversos debates que apuestan tejer con luz propia la mirada de la comunicación en América Latina. Como exponen Pereira, Gumucio y Cadavid, “no es una nueva manera de llamar un concepto antiguo, sino un nuevo nombre para una comprensión de la fuerza y la capacidad que tiene lo comunicativo; capacidad que ya se visibiliza plenamente en la sociedad, exponen Cadavid, Gumucio y Pereira (2011).
Este nuevo modelo de comunicación apuesta por el respeto a la cultura desde lo local, considera la cultura y el contexto histórico como base fundamental para la elaboración de mensajes y la participación activa de los individuos y colectividad. La comunicación ocurre en espacio determinado, esto significa que “hay que tomar en cuenta que lo que se logra en un país no se puede aplicar de manera idéntica a otro, porque entran en juego otros elementos de carácter cultural histórico, y político”. (Rodríguez, Obregón y Vega: 2002).
Toma distancia del modelo de desarrollo neoliberal y neoestructuralista. Entiende el desarrollo desde un enfoque de desarrollo humano y “basismo”, y tiene “una es una visión integral que busca ampliar capacidades, información, libertades, derechos y deberes, autoestima y equidad, es responsabilidad de todos: Estado, ciudadanos, organizaciones e instituciones, los ciudadanos son el centro del desarrollo, en tanto dueño de sus destinos deben participar y se planifica a largo plazo basado en análisis del presente y la visión del futuro”, (Calandria, 2005).
Clemencia Rodríguez, una de las primeras teóricas de este modelo, expone que en este paradigma se apuesta superar la comunicación vertical y darle un rol más activo a los sujetos, y lejos de trabajar en beneficio del mercado en la promoción de servicios y productos, se pretende alcanzar el desarrollo mediante el cambio de actitudes, conductas y creencias que impide el desarrollo humano. Se trata entonces de construir significado a “partir de un proceso de socialización, a partir del cual media, reelabora y resignifica el sentido de su vida y de los mensajes y de los estímulos que percibe”, (Rodríguez, Obregón y Vega: 2002).
La comunicación para el cambio social se sitúa en el siglo XXI, como una alternativa al desarrollo humano y social, que debe ser ajena a la influencia de actores tradicionales: partidos políticos, empresa privada, Estado, iglesias, medios de comunicación, donde el profesional de la comunicación de los movimientos sociales, ONG, Agencias de Cooperación y universidades, únicamente desempeñan un rol de facilitador, y por el contrario, las líderes y ciudadanas sean “el medio y fin” de su propio desarrollo, como matiza Rosa María Alfaro.
Pereira, Cadavid y Gumucio

Porque ser papás no es de Superhéroes

Diversas investigaciones nos revelan que las experiencias afectivas positivas durante los primeros años de vida, preparan al niño a enfrentar situaciones difíciles y crear lazos afectivos duraderos y estables. Por otro lado, el niño que no tiene una adecuada vinculación afectiva, crece con inseguridad y desconfianza respecto a los otros.  Estos hallazgos ponen a la luz la importancia que tienen los vínculos afectivos que establezcamos con los niños y que una relación satisfactoria con sus padres o cuidadores, contribuye a que éste se sienta valioso y desarrolle una autoestima y una autoconfianza adecuada.

La paternidad es una actividad compleja que incluye, además del amor, conductas específicas de los padres que tienen repercusión en el funcionamiento psicológico y social de los hijos, estas conductas tienen que ver con la puesta de límites como parte del cuidado integral de los niños.

Sin embargo, impartir límites constituye uno de los problemas más comunes que se observan en las familias de esta época. Y es que parece que muchos padres tienen conceptos polarizados en cuento a la crianza y la disciplina. Por un lado, están los padres que piensan que tener un estílo controlador y autoritario es la mejor manera para que los niños desarrollen responsabilidad y les vaya bien en la vida y por el otro extremo tenemos a padres que por miedo a las consecuencias negativas del autoritarismo terminan siendo permisivos.


Los límites, al igual que el cariño son una muestra de amor a nuestros hijos, puesto que les da seguridad y al mismo tiempo los protegen. Esto significa que como padres, debemos desarrollar habilidades necesarias para establecer las reglas con amabilidad, firmeza, consistencia y claridad para poder guiar a nuestros niños y que se sientan verdaderamente protegidos.

La Dra. JaneNelsen, autora del libro Disciplina Positiva, nos explica que la disciplina ejercida de manera democrática o positiva, ayuda a los adultos a encontrar un camino respetuoso e intermedio que no es autoritario ni permisivo. Este tipo de disciplina se sustenta en la base de un trato empático, respetuoso, amable pero firme al mismo tiempo, que a largo plazo ayuda a desarrollar en los niños valiosas habilidades sociales y de vida.
Si no estamos acostumbrandos a poner límites, es posible que al principio sea dificil y vayamos de un lado al otro, entre el autoritarismo y la permisividad. Sin embargo, hay algunas preguntas que nos ayudarán a saber si estamos en la línea correcta: Esto que estoy haciendo ¿Es respetuoso con mi hijo? ¿Lo ayudará a desarrollar habilidades de vida? ¿Es respetuoso conmigo? ¿Es respetuoso con los demás y la situación?  ¿Es un castigo o una solución?

Gina Graham
Psicóloga-Psicoterapeuta